Prevención
Prevención
Hay cosas que puede hacer para contribuir a bajar el riesgo de padecer cáncer de mama, lo que incluye algunos cambios en el estilo de vida. Obtenga más información para fundamentar sus decisiones con respecto a los factores de riesgo que están más bajo su control.
Opciones de estilo de vida y riesgo de cáncer de mama
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Consumo de alcohol: el consumo de alcohol se ha vinculado con un aumento del riesgo de sufrir cáncer de mama. En las mujeres que toman una copa por día, el riesgo aumenta muy poco. En aquellas que toman entre 2 y 5 copas a diario, el riesgo es aproximadamente una vez y media mayor que el de las que no beben alcohol. La American Cancer Society sugiere limitar el consumo de bebidas alcohólicas a una copa por día.
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Sobrepeso u obesidad: tener sobrepeso u obesidad se relaciona con un aumento del riesgo de cáncer de mama, especialmente para las mujeres después de la menopausia y si el aumento de peso se produce durante la edad adulta. Asimismo, el riesgo parece ser más elevado si la grasa extra se ubica en el área de la cintura. Pero el vínculo entre el peso y el cáncer de mama es complejo, y los estudios sobre la relación del contenido de grasa en la dieta y el riesgo de cáncer de mama a menudo arrojan resultados contradictorios. La American Cancer Society recomienda mantener un peso saludable constante durante toda la vida sin períodos de aumento de peso excesivo.
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Falta de ejercicio: los estudios demuestran que el ejercicio reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama, pero sigue sin determinarse la cantidad exacta de ejercicio que se necesita. Un estudio reveló que tan sólo entre 1 hora y 15 minutos y 2 horas y media de caminata rápida por semana redujeron el riesgo un 18%. Caminar 10 horas por semana redujo un poco más el riesgo. La American Cancer Society sugiere hacer ejercicio entre 45 y 60 minutos, 5 o más días por semana.
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No haber tenido hijos o tenerlos en la madurez: las mujeres que no han tenido hijos, o que han tenido su primer hijo después de los 30 años, tienen un riesgo ligeramente más elevado de sufrir cáncer de mama. Estar embarazada más de una vez y en una etapa temprana de la vida reduce este riesgo. El motivo puede ser que el embarazo reduce la cantidad total de ciclos menstruales de la mujer durante su vida.
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Uso reciente de píldoras anticonceptivas: hay estudios que demuestran que las mujeres que utilizan píldoras anticonceptivas tienen un riesgo levemente más alto de sufrir cáncer de mama que las mujeres que nunca las han utilizado. Las mujeres que dejaron de usar la píldora hace más de 10 años no parecen tener un riesgo mayor. Solicite al médico más información específica para su caso sobre los riesgos y los beneficios de las píldoras anticonceptivas.
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Hormonoterapia posmenopáusica: la hormonoterapia posmenopáusica (también conocida como terapia de reemplazo hormonal) se ha utilizado durante muchos años para ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia y evitar el debilitamiento de los huesos u osteoporosis. Existen dos tipos principales de hormonoterapia posmenopáusica:
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Para las mujeres que tienen el útero, los médicos generalmente indican estrógeno y progesterona, que se conoce como hormonoterapia posmenopáusica combinada. El estrógeno solo puede aumentar el riesgo de cáncer del útero, por lo que se agrega progesterona para ayudar a evitar este efecto.
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Para las mujeres que ya no tienen el útero (aquellas a las que se les ha realizado una histerectomía), se puede prescribir estrógeno solo. Esta terapia normalmente se conoce como terapia de reemplazo estrogénico (TRE).
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Hormonoterapia posmenopáusica combinada: Ha quedado claro que el uso durante varios años o más de la hormonoterapia posmenopáusica combinada aumenta el riesgo de sufrir cáncer de mama y puede incrementar las probabilidades de morir a causa de esta enfermedad. El cáncer de mama también se puede descubrir en un estadio avanzado, quizás porque aparentemente la hormonoterapia posmenopáusica reduce la eficacia de las mamografías. Se ha demostrado que cinco años después de interrumpir la hormonoterapia posmenopáusica, el riesgo de sufrir cáncer de mama vuelve a los niveles normales.
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Terapia de reemplazo estrogénico (TRE): el uso de estrógeno solo no parece aumentar mucho el riesgo de padecer cáncer de mama, si es que efectivamente lo aumenta. Pero cuando se utiliza durante más de 10 años, algunos estudios determinaron que la TRE aumenta el riesgo de cáncer de mama y de ovario.
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No amamantar: algunos estudios demostraron que amamantar disminuye levemente el riesgo de padecer cáncer de mama, especialmente si el período de amamantamiento dura entre 1 año y medio y 2 años. Esto se puede deber a que amamantar reduce la cantidad total de ciclos menstruales de la mujer, al igual que el embarazo.